Sinergia entre el propósito personal y organizacional: clave para potenciar el talento

El panorama laboral está experimentando cambios profundos que aún no podemos comprender completamente. En este escenario, es fundamental repensar como potenciar el talento tanto de colaboradores y líderes. Construir equipos que puedan trabajar de manera colaborativa, adoptando una perspectiva holística e interdisciplinaria, se vuelve fundamental para alcanzar soluciones innovadoras.

Definir las características y habilidades de los nuevos talentos se convierte en un pilar esencial para cualquier organización. Al incorporar nuevos miembros, es importante que puedan desplegar su potencial y contribuir al éxito del área o proyecto, alineando sus esfuerzos con los objetivos de la organización.

En este sentido, las habilidades blandas adquieren mayor relevancia en el proceso de contratación, más allá de las tareas específicas del puesto. Actualmente se valora la capacidad de adaptación continua, la flexibilidad, la curiosidad y la capacidad de colaborar con otros para construir un verdadero trabajo en equipo.

Esta nueva perspectiva también implica una revisión de los liderazgos. Los líderes personalistas, autoritarios y con una visión jerárquica están quedando atrás en el futuro de las empresas. En cambio, se valoran líderes empáticos, capaces de exponer sus propias vulnerabilidades, lo que fortalece los lazos de confianza. Estos líderes promueven la escucha activa y la participación de todos los miembros del equipo.

Líderes y colaboradores tienen el mismo reto

La misma flexibilidad que se exige a los colaboradores también aplica a los líderes. Deben permitir el espacio para la experimentación y el error, evitando penalizar el fracaso y convirtiéndolo en una oportunidad de aprendizaje. Solo de esta manera se fomenta la capacidad de contribución de las personas y se consolida la innovación como parte esencial de la cultura organizacional.

La clave para la retención de talento radica en dos aspectos fundamentales. Por un lado, los líderes deben transmitir la cultura y los valores de la organización. Por otro lado, deben detectar la concordancia entre el propósito personal de cada colaborador y el propósito de la compañía. El bienestar general y el desarrollo profesional son aspectos altamente valorados por los empleados en el lugar de trabajo.

Esta temática no debe limitarse al ámbito de recursos humanos. Para lograr resultados consistentes, es necesario que sea un enfoque transversal en toda la organización y que cuente con el compromiso de todas las áreas.

La escasez de talento se ha convertido en un desafío creciente en los últimos años. A diferencia de generaciones anteriores, las personas están dispuestas a dejar un empleo si no se sienten realizadas o si consideran que no comparten valores fundamentales con la organización. En este fenómeno, los líderes desempeñan un papel fundamental.

En resumen, cuando los líderes logran alinear los propósitos personales y organizacionales, crean puntos de convergencia que facilitan el equilibrio entre la vida profesional y personal de los empleados, generando un nuevo nivel de fidelización. Esto reduce la rotación y fomenta proyectos colaborativos e innovadores, basados en el conocimiento y las habilidades de todos los miembros del equipo. El resultado final es un mejor desempeño del negocio, ya que no debemos olvidar que, frente al cliente, es el talento el que marca la verdadera diferencia.

FUENTE: Cronista

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