Cuando las empresas inician procesos de reclutamiento de personal, muchas veces incurren en errores que entorpecen el hallazgo de talentos o el despliegue óptimo de ese puesto que intentan cubrir.
El capital humano supone la mejor inversión de una empresa, pues sin buenos empleados no hay producción ni planes de innovación y de crecimiento. Además, es un hecho constatado que contratar a personal no adecuado conlleva elevados costos para las compañías e incluso puede arrastrarlas a grandes crisis.
Algunos de los errores más comunes incluyen:
- Falta de definición del perfil del puesto: No tener claro qué habilidades, conocimientos y experiencia se requieren para el puesto puede llevar a atraer candidatos poco adecuados o perder tiempo revisando currículums que no cumplen con los requisitos esencial
- Descripciones de trabajo poco claras o poco atractivas: Las descripciones de trabajo mal redactadas, poco atractivas o ambiguas pueden disuadir a candidatos cualificados y hacer que se postulen personas menos adecuadas.
- No realizar una evaluación exhaustiva: No verificar adecuadamente las referencias, antecedentes y habilidades de los candidatos puede llevar a contratar a personas que no cumplen con las expectativas del puesto.
- Proceso de selección largo y tedioso: Un proceso de selección excesivamente largo y complicado puede ahuyentar a candidatos potenciales y resultar en la pérdida de talento valioso que se decide por otra oportunidad laboral más rápida y eficiente.
- Ignorar las habilidades blandas: Centrarse únicamente en las habilidades técnicas y experiencia laboral previa puede llevar a pasar por alto importantes habilidades blandas como la comunicación, trabajo en equipo y habilidades de resolución de problemas.
Para quien desee desarrollarse personal y profesionalmente, será fundamental ejercer un liderazgo consciente, no de manual.
Fuente: Ámbito



