Un estudio de NielsenIQ revela cómo las personas ajustan sus hábitos de consumo y estrategias económicas mientras proyectan optimismo hacia el futuro.
Paralelamente, el informe indicó que muchos de los encuestados que son optimistas con la economía que viene adaptaron sus patrones de consumo frente a las condiciones económicas. El 78% de los encuestados afirmó realizar compras con mayor cautela, enfocándose en necesidades básicas como alimentos y vestimenta. Por su parte, el 65% decidió reemplazar marcas reconocidas por alternativas más accesibles, buscando maximizar el uso de sus ingresos.
Además, un 53% señaló que dedica más tiempo a investigar antes de realizar compras importantes, priorizando decisiones más analizadas. Paralelamente, el 46% destacó que otorga mayor valor a las experiencias que a los bienes materiales, lo que podría evidenciar un cambio en las prioridades del consumo.
Estrategias para hacer frente a la crisis
Para enfrentar los desafíos económicos, los argentinos adoptaron diferentes estrategias que buscan optimizar los recursos disponibles. Entre las principales se encuentran:
- Postergar compras hasta encontrar descuentos (50%).
- Elegir productos de segunda mano (41%).
- Comprar en grandes cantidades para aprovechar promociones (22%).
- Utilizar cupones de descuento (23%).
- Invertir en productos de ahorro energético para reducir costos futuros (24%).
Comercio local y comercio electrónico
El estudio también evidenció una preferencia por los negocios locales. El 35% de los encuestados afirmó que prefiere apoyar a comercios de proximidad, un porcentaje superior al promedio global del 25%.
En contraste, la adopción del comercio electrónico para la compra de alimentos es más baja en Argentina que en otras regiones. Solo el 22% de los encuestados afirmó utilizar plataformas digitales para adquirir estos productos, frente al 52% del promedio global.
Sara Barrón, directora de Investigación CMI en NIQ Argentina, destacó: «Nuestra investigación muestra cómo, frente a la inflación y la incertidumbre económica, los consumidores están adoptando estrategias de compra mucho más conscientes y reflexivas. Vemos que la gente no solo cambia de marcas o ajusta sus presupuestos, sino que también prioriza las experiencias y se esfuerza por apoyar a los comercios locales».



